Empecemos este articulo con una pregunta clave: ¿Tu dominas tus emociones o ellas te controlan a ti?
Seguramente a la mayoría de nosotros nos gustaría poder decir que podemos dominar nuestras emociones en un gran porcentaje. Pero la realidad puede ser otra. Si eres humano – y con seguridad podría decir que cada uno que este leyendo esto lo es – hemos sido dominados por nuestras emociones y hemos experimentado consecuencias no muy favorables por esta razón.
Tal vez hemos tenido disgustos con nuestros seres queridos por un comentario doloroso y fuera de lugar. Muchas veces terminamos justificando nuestras reacciones porque fue una respuesta a algo que nos hizo sentir el otro. En estas situaciones nos ha dominado la emoción y aunque siempre encontremos una justificación a nuestro comportamiento, no terminamos mas cerca a nuestro objetivos, ni solucionamos nuestros problemas cuando nos dejamos dominar por nuestras emociones.
Las emociones son buenos portadores de información y necesarias para la supervivencia como he dicho en mis artículos anteriores pero también son sensibles y reactivos. Las emociones son en gran parte un producto de nuestro subconsciente y deficientes de razón.
En pocas palabras, nuestras emociones son reales y validas, pero nuestra reacciones ante lo que sentimos puede resultar contraproducente para nuestras relaciones y salud mental. No somos responsables de lo que sentimos, pero si de como razonamos y reaccionamos a esa emoción.
Ser responsables con nuestras emociones implica que cuando sentimos alguna emoción fuerte, como es la rabia, frustración, o disgusto, tomemos una pausa para reflexionar sobre como vamos a responder. La pausa es CLAVE! No siempre es fácil, es mas, podría asegurar que es de las cosas mas difíciles que tenemos que implementar en nuestras día a día y aun así, es la herramienta mas importante que podemos implementar para cultivar relaciones sanas. Reaccionar viene de nuestros impulsos y de una emoción no analizada, sin medir las consecuencias de nuestras acciones. Responder nos ayuda a ser congruentes con nuestros objetivos y encontrar el camino menos conflictivo.
El ejemplo mas asertivo que les puedo dar es el de como reaccionamos como padres con nuestros hijos. Es importante entender que ellos están en un proceso de formación. Si nosotros mismos no nos tomamos esa PAUSA para responder, sin reaccionar, a nuestras emociones no podemos modelar para ellos como pueden ellos aprender a utiliza las emociones responsablemente.
Ser dominado por nuestra emoción es la diferencia entre una relación sana y una relación en constante conflicto. Seamos intencionales y responsables con nuestras emociones mi gente!
¡Vale la pena tomarse esa pausa!
Nota: Si encuentras que a menudo no puedes controlar tus reacciones, si la mayoría de tus relaciones se encuentran en conflicto, o es difícil volver a un estado de calma por horas o días y te sientes deprimido o ansioso crónicamente, es posible que necesites trabajar con un profesional de salud mental para que te ayude evaluar tus necesidades.