De las emociones mas funcionales e vitales en nuestra vida esta la ansiedad. Desafortunadamente, también viene siendo de las mas incomodas e problemáticas que por mas que intentamos medicarnos, reprimirla o evadirla, seguirá siendo un fiel acompañante de la humanidad. Porque?
Porque la ansiedad es nuestra emoción de supervivencia, protectora, mensajero e motivadora. Su servicio mas importante es alertarnos de los peligros en nuestro alrededor e motivarnos a pelear, huir o congelarnos si es necesario para protegernos de amenazas reales o percibidos.
Amenazas percibidos son amenazas emocionales que no podemos ver sino que las sentimos o nos las imaginamos. Nuestra mente tiene una gran capacidad para percibir cosas en el futuro con el fin de tratar de planificar y controlar por posibles eventos negativos. El problema es que nos es imposible saber el futuro con toda certeza y muchas veces, lo que nos imaginamos es el “peor de los panoramas.”
Por ejemplo, puede ser que nuestro cuerpo entra en pánico cuando nuestra pareja no nos conteste el teléfono después de una pelea. Sentimos urgencia en conectarnos con ellos y si por alguna razón no se logra en ese momento; ya que ellos nos estén ignorando por el momento, o porque verdaderamente están ocupados, entramos en reacciones automáticas. Algunos optaran por la confrontación (pelea), otros por ignorarlos (huir), y por ultimo podemos sentir gran tristeza que nos cadena a la cama (congelar). Todas estas reacciones son los mecanismos que nuestro cuerpo utiliza para protegernos aunque en ese momento no lo entendamos así.
Lo mas probable es que estos comportamientos son aprendidos desde muy chiquitos y por eso se nos hace difícil utilizar otros mecanismos que nos ayude a conseguir eso que necesitamos en ese momento como la conexión, comunicación, e resolución.
Si logramos descifrar el mensaje nuestro fiel mensajero, entenderíamos que nos esta tratando de proteger del dolor de rechazo o abandono. Es importante recordar que nuestros sentimientos son validos, pero nuestra interpretación de la situación puede ser equivocada ya que nuestro sistema de “alarma”, la ansiedad, es un sistema incompleto sin tener la información correcta para reaccionar acorde. Nuestra alarma tiende a distorsionar a veces la realidad y allí es cuando nuestra ansiedad pasa de ser un mensajero a una emoción abrumadora.
El objetivo, a veces con ayuda de un terapeuta o psicólogo, es identificar nuestros detonantes, implementar estrategias efectivas para calmar nuestro sistema nervioso y empezar a ver a nuestra ansiedad como un aleado que quiere lo mejor para nosotros.