
Han escuchado el refrán, para quienes tienen hijos, “los días son largos, pero los años son cortos.” Tal vez, para los padres que aún están en su rol “full-time”, no dimensionan que tan evidente llegaran a ser estas palabras.
Como padres con niños pequeños, cada día es un retro; madrugadas apresuradas para llevarlos al colegio a tiempo, las fi las en las tardes para recogerlos, las rogadas en las tardes para que se acostaran o se comieran la comida que les preparaste. Como madre en la etapa del “nido vacío”, ya esas épocas las recuerdo con nostalgia y confi eso que con cierto alivio.
Últimamente, pienso en el concepto de “nido vacío” y refl exiono sobre lo que este nuevo capitulo traerá para mí, mi esposo y mis hijos. Quizás esto también se aplique a ti y tu familia; si no hoy, algún día no muy lejano.
Al igual que los niños pasan por etapas de desarrollo, también lo hacen las familias. Como en todas las etapas del desarrollo, hay cambios, retos y ajustes que alteran muchos aspectos de la vida. El término “nido vacío” describe la etapa en la vida de una familia cuando un hijo adulto se muda de la casa. El término también se utiliza para describir síntomas de tristeza, pérdida y ansiedad que un padre puede sentir durante este tiempo de transición. Hay padres que están decididos a redefinir este tiempo como una oportunidad, como una transición positiva. ¡Lo cual es muy alentador!
También es común experimentar una multitud de emociones que incluyen la culpa, soledad, incertidumbre, preocupación y/o pérdida de propósito. Cada persona se enfrenta de manera diferente al cambio y la incertidumbre, y es importante prestar atención a lo que podemos necesitar a medida que nos adaptemos a nuestra nueva normalidad.
Hay muchos factores diferentes que contribuyen a por qué podríamos tener más o menos difi cultades durante este tiempo; incluido:
¡La buena noticia es que la distancia también puede hacer que el corazón se encariñe! Es posible que descubras que con un poco de distancia y una nueva perspectiva, encontrarás un adulto más maduro, más dispuesto a compartir todas las experiencias nuevas y emocionantes que están viviendo. ¡Como padres tenemos la suerte de echar un vistazo a su mundo de vez en cuando, y a la vez, volver a retomar un poco más de nuestros espacios!